jueves, 9 de julio de 2009

De los 25 a los 26

Como cada año, cerca de mi cumpleaños me siento a reflexionar sobre los cambios ocurridos en mi vida, y los escribo en un archivo, que no leo hasta el siguiente año, sin embargo en esta ocasión quise compartirlo con ustedes.
Si los 24 años definitivamente se llamaron boda, los 25 han de llamarse adaptación. Este año comenzó para mi en septiembre y no el 30 de junio, después de que paso la euforia de la boda y los múltiples compromisos que esta nos acarreo y a partir de entonces entendí que la vida había cambiado y bastante.
En este tiempo forme una familia ,con todas las implicaciones que esto lleva, los problemas de mis jefas y de mis suegros se volvieron nuestros, no unos de él y otros míos, ahora todo es nuestro, lo bueno y lo malo; me cambie de casa, perdí mi empleo , llego Maya a nuestra vida y pese a que no era mi más grande deseo tener un perro, se ha vuelto mi compañera sobre todo ahora que soy ama de casa mis amistades como en cada cambio de estación, de las muchas que ha tenido mi vida, transmutaron también, unas se afianzaron, otras se distanciaron, algunas mas hirieron o se esfumaron.
En los primeros meses el tiempo no fue suficiente y después se volvió eterno, me di cuenta que estaba llena de responsabilidades, compromisos obligaciones, y a decir verdad hubo muchos momentos en que me sentí ahogar, todavía no puedo decir que me siento adaptada a todos los cambios que han venido, por el contrario, creo que este es el momento de mas inestabilidad, siempre me he jactado de tener todo planeado, prácticamente he tenido la vida resuelta desde que comencé a vivirla y ahora me siento un poco perdida, pero confío en que este año que empieza será mejor, diferente a como fue mi primer cuarto de siglo, estoy segura, pero feliz, es todo lo que anhelo, estar feliz.